Fundada en 1856 como "La Flor de Almíbar", el diseño fue obra del gran arquitecto zaragozano Ricardo Magdalena y Manuel González fue el maestro tallador de los característicos y entrañables motivos egipcios.
Hoy en día, contemplar este maravilloso lugar es además de un viaje en el tiempo, un deleite para todos los sentidos y poder saborear sus productos un auténtico placer para el paladar.
Ya lo dijo Antonin Carême, uno de los grandes padres de la alta cocina... "Las bellas artes son cinco, a saber: la pintura, la escultura, la poesía, la música y la arquitectura, la cual tiene como rama principalísima la pastelería"
Y que se sigan conservando este tipo de comercios con el espíritu y la tradición de siempre ...un verdadero lujo para todos.

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