Una competición con bastante seguimiento y expectación a juzgar por la imagen.
Fotografía de Marín Chivite.
Una competición con bastante seguimiento y expectación a juzgar por la imagen.
Fotografía de Marín Chivite.
El siluro (silurus glanis), un pez gigante de agua dulce de los ríos y lagos de la Europa central y oriental, fue introducido en España en 1974 por un biológo alemán.
Se cuenta que se liberó, inicialmente, con fines científicos y acuícolas, en embalses como el de Mequinenza (Zaragoza), en el río Ebro.
Debido a su rápida adaptación al entorno y por su capacidad para devorar buena parte de las especies que conviven con él este depredador de río se ha extendido por gran parte de la cuenca del Ebro.
Hoy en día, el siluro se ha detectado no solo en el Ebro, sino en ríos como el Tajo, Tietar, Aragón, Arga... y poco a poco este monstruo acuático conseguirá llegar a todas las masas de agua españolas.
En Zaragoza se les ha visto devorar palomas vivas y patos. Su capacidad auditiva les permite detectar su presencia únicamente por el sonido de su aleteo.
Hace ya años que el Siluro comenzó a ganar atención no solo por su impacto ambiental sino también por el desafío que supone su captura para la pesca deportiva. Capaz de alcanzar tamaños superiores a los 2 metros y pesos de más de 100 kilos, el siluro se ha convertido en un codiciado trofeo para los pescadores deportivos.
Mientras su impacto en los ecosistemas locales y la biodiversidad es motivo de gran preocupación en algunas zonas el siluro ha conseguido crear una gran industria de pesca deportiva que atrae a pescadores de fuera de nuestras fronteras y que beneficia económicamente algunas áreas locales.
El siluro está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (EEI), introducidas en el medio natural con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre. Está considerado como una "amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, la agronomía, o para los recursos económicos asociados al uso del patrimonio natural".
Actualmente está permitido pescar siluros en la Cuenca del río Ebro: eje principal del río Ebro y embalses de Mequinenza (30TX753433 Y4574428) y Ribarroja (30T X781583 Y4571068).
Canales y acequias asociados al río Ebro como el Canal Imperial de Aragón y Canal de Tauste.
También se permite su pesca en la Cuenca del río Cinca desde la confluencia con el río Alcanadre (30TX767178 Y4612161) hasta la confluencia con el río Segre (30T X779934 Y4591730).
Muchos pescadores devuelven los siluros al río después de pescarlos, medirlos y hacerse las correspondientes fotos para documentar la captura. El Plan General de Pesca de Aragón 2023 permite su captura y suelta de forma voluntaria porque es una especie introducida antes de la entrada en vigor de la Ley de 2007 de Patrimonio Natural.
En aguas tranquilas por el Barrio de Torrero, junto a las barcazas de transporte que en aquellos años todavía se utilizaban en la navegación por el canal.
A la izquierda, el actual Paseo de Colón y a la derecha, la Vía Pignatelli.
Al fondo, el embarcadero, el aún vigente Puente de América y la desaparecida Torre de Pina.
Fotografía Arribas, que tomó la foto desde la pasarela metálica peatonal que comunicaba ambas orillas del canal.
Cuando España perdió Cuba en 1898, se vió en la necesidad de promover la producción de remolacha azucarera...y, durante bastantes años, fue uno de los cultivos más importantes de la agricultura aragonesa.
Se impulsaron azucareras a lo largo del cauce del Ebro y para el transporte de la remolacha desde las localidades de origen a estas fábricas se utilizó el Canal Imperial de Aragón -además de las vías ferroviarias-, ...cumpliendo de esta forma una de las razones para las que fue construido el citado canal.
Esta fotografía, de 1935, recoge uno de esos momentos ...
Foto del Centro de Documentación Digital de la Ribera Baja del Ebro.
El Puente de los Suspiros se encuentra en el Canal Imperial de Aragón, en el paraje de Valdegurriana.
Pescando en el Canal Imperial de Aragón... a su paso por Zaragoza.
Frase de Earl Dibbles Jr.
Todos los años por estas fechas los vecinos de Torrero-La Paz, barrio de Zaragoza, se juntan en un encuentro lúdico-festivo-reivindicativo para descender el Canal Imperial de Aragón en embarcaciones construidas por ellos mismos para el evento...
Nacida la popular
Bajada hace más de 40 años para luchar por el adecentamiento del canal a su
paso por el barrio y convertirlo en un parque lineal...se continua
celebrando ya que todavía no se ha conseguido del todo el objetivo
(cuánto cuestan algunas pequeñas - grandes cosas...) ...y de paso
reivindicar temas candentes...
La Bajada del Canal se complementa con una comida popular y actividades lúdico-musicales en el Parque de La Paz de Zaragoza.
El Canal Imperial de Aragón es una auténtica joya natural para Zaragoza. Fuente histórica de agua para el consumo y riego, impulsando el desarrollo urbano y la industria a través del suministro de agua a fábricas y polígonos industriales. Además es un valioso patrimonio cultural y natural, con rutas senderistas y una rica biodiversidad, que forma parte de la identidad de la ciudad.
Se trata del tercer y último grupo de esclusas que se realizaron en el Canal Imperial de Aragón (Torrecilla de Valmadrid - Zaragoza), entre los años 1786 y 1792.
Esta estructura fue diseñada para permitir la navegación por el canal, pues en este tramo tiene que afrontar un brusco descenso de altitud. Gracias al llenado sucesivo de cada una de las esclusas, las barcas podían remontar el cauce. Disponía de tres saltos y sus cuencos o cámaras tienen planta elíptica adaptada a la forma de las dos barcazas que podía alojar (9,75x35,10 metros). Cada salto es de 3,25 metros, con altura total de 9,75 metros. Las puertas para represar temporalmente el agua, eran de madera y permitian el llenado de cada esclusa. Todo el conjunto estaba construido con trabajados sillares de piedra caliza, al objeto de resistir tanto el empuje del terreno circundante, como el del agua.
Sin embargo, estas Esclusas nunca vieron una gota de agua ya que el sueño del Canal navegable hasta el mismo Mar Mediterráneo se acabó prácticamente tres kilómetros aguas arriba, en las Esclusas de Valdegurriana. A partir de este punto el canal se convierte en poco más que una acequia de riego.
La porosidad del terreno calcáreo, y las simas, hicieron del todo imposible continuar la obra tal y como estaba diseñada.
El
motivo fue la mala calidad del terreno, especialmente en los campos de
El Burgo de Ebro, con alto contenido en yeso. Cuando el agua mojaba el
suelo se producían desprendimientos y agujeros por debajo.
A
pesar de todos los intentos, las filtraciones y enormes abismos hicieron
imposible la navegación, y las constantes obras de reparación y
consolidación paralizaron definitivamente la continuación del Canal
desde este punto.
De este modo, las obras de las Esclusas de Torrecilla de Valmadrid quedaron varadas en la estepa para siempre.
Hoy, 6 de noviembre, es San Leonardo y traemos por aquí este peirón de la localidad zaragozana de Villalengua. Es un pairón cuadrado de...