Cuenta la historia, cuenta la leyenda que los musulmanes conquistaron Tierra Santa entre los años 635-640, ocupando Jerusalén, la ciudad sagrada para las tres grandes religiones monoteístas: cristiana, judía y musulmana.
El Papa Urbano II predicó la primera cruzada en 1095 con el objetivo de recuperar los Santos Lugares al islam y mantenerlos bajo domino cristiano. Los caballeros cristianos que acudieron a la llamada del Papa se cosieron sobre los hombros de sus capas una cruz, eran los "Cruzados".
El movimiento cruzado duró dos siglos, el XII y el XIII. Para la defensa de los Santos Lugares se crearon tres grandes Órdenes Militares: la del Santo Sepulcro, la del Hospital y la del Temple.
Allá por el año 1119-1120 nueve caballeros cruzados fundaron la Orden del Temple.
Desde el momento de su fundación optaron por la cruz sobre el manto blanco como señal de identidad y símbolo de pureza y castidad.
Su divisa general fue Non nobis, Domine, non nobis sed Tuo nomine da gloriam (Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino para la gloria de tu nombre).
Los templarios llegaron a la península ibérica a los pocos años de su fundación. En Aragón se establecieron entre 1128-1130 aunque realmente su presencia no se hizo importante hasta la muerte del rey de Aragón Alfonso I, El Batallador, sin descendencia y lega su reino a las Órdenes Militares: Santo Sepulcro, Hospitalarios de San Juan y el Temple.
Sin embargo, los nobles aragoneses no aceptaron el testamento y nombraron nuevo rey. Las Órdenes renunciaron a su derecho al trono a cambio de recibir numerosas posesiones. Fue de este modo, cuando el Castillo de Monzón pasó a ser propiedad de los templarios.
Gracias a las donaciones reales y particulares, la encomienda de Monzón llegó a ser la más importante de la Corona de Aragón.
Entre 1214-1217 el rey Jaime I, El Conquistador, que era aún un niño, vivió en el Castillo de Monzón bajo la custodia de Guillem de Mont-Rodón, maestre del Temple.
En este espectacular Mural urbano situado en la Plaza de la Ceca y realizado por el artista barbastrense David Gatta se puede ver a un caballero templario entrando a caballo por una de las antiguas puertas de la Villa de Monzón.
La caída en desgracia del Temple llegaría con el rey Felipe IV de Francia, quien fuertemente endeudado con la Orden a la par que atemorizado por su gran poder, presionó al papa Clemente V para poner en marcha un proceso tendente a la disolución del Temple.
En 1307, un gran número de templarios fueron apresados, torturados y algunos de ellos quemados en la hoguera.
En el año 1312 Clemente V disolvió la Orden del Temple.


























