Era, antaño, uno de los juegos más divertidos en el entorno rural.
Luego venían, como poco, los picores e irritaciones en la piel...
Blog de Lorién La Hoz - Legazpe
Era, antaño, uno de los juegos más divertidos en el entorno rural.
Luego venían, como poco, los picores e irritaciones en la piel...
El Peirón de San Miguel es un pairón de moderna construcción que sustituye a uno anterior desaparecido. Cuenta con cruz y cerámica también moderna de Muel, representando al santo en su lucha con el demonio.
Está situado en la bifurcación de los viejos caminos a Adobas, a la Cabezuda y al Molino Bajo, Batán y Balaguer.
Los 29 de septiembre la iglesia católica conmemora a San Miguel Arcángel, jefe de los ejércitos celestiales y protector de la Iglesia.
Es el santo patrono de los soldados, los policías, los radiólogos y, sobre todo, de aquellos que luchan por la justicia y la verdad.
A San Miguel se le pide protección contra el mal, se le implora ayuda para superar momentos de miedo, tristeza, debilidad espiritual o desesperanza y se le invoca para la defensa de conflictos y batallas cotidianas.
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas".
Castel de Cabra, Comarca de las Cuencas Mineras.
De cuando el viento era el que remataba una buena trilla y hacía felices a los agricultores.
En el entorno del Cementerio y la Ermita del Carmen de Monreal del Campo se conserva un antiguo horno de cal, también llamado calera.
Situado en un fuerte desnivel del terreno aún es observable la boquera por donde se introducía la leña y arriba, el pozo excavado más o menos circular, del cual levantan sobre el terreno unas cuantas hiladas de adobes a tizón.
Este horno es fiel testigo de aquellos tiempos en que dentro de ellos se calcinaba piedra caliza para producir la entonces indispensable cal viva.
La cal contaba con múltiples aplicaciones en la vida diaria, tanto en la construcción como en la agricultura e incluso en el aspecto sanitario.
Se usaba para fabricar mortero o argamasa y para revocar paredes. Con la cal se realizaba el típico encalado para las fachadas y también los enjalbegados alrededor de puertas y ventanas que protegían la casa de la entrada de insectos. De igual modo Se aplicaba en los troncos de los árboles frutales para impedir que los parásitos trepasen por ellos.
Se utilizaba también para limpiar y como desinfectante de establos, corrales, parideras, gallineros... por su alto poder caústico.
En épocas de pestes y epidemias se recurría a la cal viva en los entierros para evitar contagios.
Con el horno ya dispuesto se cortaba la leña y maleza, después se trajinaba la piedra en los alrededores. Los calcinadores y sus ayudantes escogían las piedras en tamaño y forma, luego se transportaban al horno en un carro tirado por un burro o a lomos de un mulo. Una vez se disponían en el interior del horno, comenzaba a generarse el proceso de combustión, y, por lo tanto, de producción de cal.
El fuego debía mantenerse encendido de forma ininterrumpida, día y noche, durante unos días (dependiendo del tamaño del horno y del clima). Los caleros hacían turnos para alimentar el fuego constantemente.
Cuando las piedras se habían calcinado y perdido su agua, y cuando el horno se enfriaba se cogían manualmente.
Lasas cenizas resultantes de la cocción se aprovechaban para abono en los huertos y campos.
El abandono de su utilización fue progresivo, se inició en el siglo XIX y se consumó a mediados de los años sesenta del siglo XX. Es en esa década cuando se generaliza el uso del cemento portland y el rápido despoblamiento del campo.
Desde entonces la mayoría de estos hornos se pierden en soledad.
A pesar de ser los Hornos de Cal un elemento etnográfico de primer orden son unos de los grandes olvidados de nuestro patrimonio tradicional y popular.
Monreal del Campo, Comarca del Jiloca.
Cerámica del s.XVIII-XIX, muy posiblemente de Muel (Zaragoza), bien protegida por una reja.
Estos azulejos se colocaban antiguamente en las entradas de las casas como símbolos de devoción y protección.
Valioso patrimonio que cada día es más difícil de ver.
Religiosidad popular en Castel de Cabra, Comarca de las Cuencas Mineras.
Bergua es un encantador y pintoresco pequeño -gran- pueblo del Sobrepuerto, en el Sobrarbe, que estuvo a punto de quedar despoblado allá por los años 60-70, pero que resistió con algunas casas abiertas y hoy se encuentra en una etapa de feliz recuperación.
Gracias a que a partir de los años 80-90 conoció la llegada de nuevos pobladores (llamados por algunos, neorrurales) y por el regreso de antiguos descendientes, Bergua consiguió frenar su declive.
Actualmente cuenta con varias decenas de habitantes estables en invierno aunque en verano supera el centenar, que han rehabilitado casas conservando la vida y su gran patrimonio natural, arquitectónico y cultural.
Todos ellos forman parte de la difícil pero también increíble historia de supervivencia del último pueblo habitado del Sobrepuerto.
Desde tiempos antiquísimos se ha hablado mucho en estas tierras sobre el verdadero origen del río que las une y que, tras recorrer más de 100 kilómetros por partes de las provincias de Teruel y Zaragoza desemboca en el Jalón a su paso por Calatayud.
Tradicionalmente se ha considerado la Fuente de Cella como el Nacimiento del Río Jiloca si bien, su verdadero origen natural se encuentra en los Ojos de Monreal del Campo. En el Pozo artificial de Cella no nace ningún cauce sino dos acequias de riego, las de la Granja y el Caudo. Sin embargo, junto al casco urbano de Cella si nace un río, el río Cella que desemboca en la Laguna del Cañizar, junto a Villarquemado. El drenaje de esta laguna permite la distribución de aguas por la llamada Acequia Madre pero solo las sobrantes para el riego o las avenidas llegan hasta Monreal.
El verdadero nacimiento natural del Jiloca se encuentra en este fascinante paraje, en el manantial de los Ojos de Monreal, popularmente conocido como los Ojos del Jiloca.
Esta surgencia natural es una de las más caudalosas y singulares de la provincia de Teruel y es a partir de este punto donde el Río Jiloca siempre suele llevar agua de forma continua y abundante durante todo el año.
Los Ojos de Monreal albergan una rica biodiversidad de flora y fauna que depende directamente de la pureza de su agua.
Por ello, resulta fundamental fomentar su conservación, evitar su contaminación y promover un uso responsable para garantizar la protección de este espacio natural único para futuras generaciones.
Justo lo que reivindica el Día Mundial de los Ríos.
Monreal del Campo, Comarca del Jiloca.
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| Fotografía aérea tomada del panel informativo. |
Ventanuco y rafe tradicional en la calle El Pilar.
Monreal del Campo, Comarca del Jiloca.
La llegada a las casas de las cocinas económicas (también llamadas de hierro, de carbón o bilbaínas) permitieron un gran avance doméstico. Hasta entonces se cocinaba en hogares abiertos con chimeneas a ras de suelo.
El nombre de cocina económica venía del gran ahorro que suponía, en teoría, de combustible (leña o carbón).
Llora desde el 5 de Julio de 1909 cuando aquí fue alevosa y villanamente muerto Casto Allueva Fortea cuando estaba labrando en esta su propia finca. S.G.H. (Su gloria haya).
Esto es lo que mandaron escribir su esposa e hija en su recuerdo en una baldosa de cerámica en la que también figura el dibujo de un hombre labrando la tierra con dos mulos.
En el Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza de fecha 15 de Julio de 1909 aparece una reseña sobre la causa judicial del Juez Instructor de Calamocha que dice "Por la presente se cita, llama y emplaza a Manuel Yuste Allueva, de treinta y cinco a cuarenta años, hijo de Francisco y Manuela, natural y vecino de Monreal del Campo, de estatura baja, delgado, color moreno, nariz roma, ojos pardos, barba poblada, y que viste pantalón negro, sombrero color, un tapabocas pequeño y cuyo paradero se ignora, aunque se supone que esté en el monte de Rubielos de la Cérida, para que en el término de diez días comparezca ante este juzgado, con objeto de prestar declaración indagatoria en la causa que contra el mismo instruye sobre asesinato de Casto Allueva, pues de no verificarlo será declarado rebelde y le parará el perjuicio a que hubiera lugar. Al propio tiempo ruego y encargo a todas las Autoridades y agentes de la policía procedan a la busca y captura del expresado procesado, y en caso de ser habido, lo pondrán a mi disposiciónen las cárceles de este partido, en calidad de preso".
Monreal del Campo, Comarca del Jiloca.
El encantador pueblo de Torrijas se encuentra sobre un cerro a casi 1400 metros de altitud en plena Sierra de Javalambre. Además de su riqueza histórica disfruta de un envidiable y bien conservado entorno natural.
Su Iglesia dedicada a San Cosme y San Damián es un templo barroco ubicado junto a la Casa Consistorial de la localidad.
Los 26 de Septiembre la Iglesia católica celebra la festividad de los Santos Cosme y Damián, que fueron dos gemelos boticarios y médicos que atendían a los enfermos sin cobrarles dinero.
Por ello se les pide principalmente salud, alivio y protección ante las enfermedades.
Son patronos de los médicos, farmacéuticos, dentistas...
Torrijas, Comarca de Gúdar - Javalambre.
En plena Plaza de España de la localidad y sobre el tejado de un moderno edificio de 5 plantas se encuentra una curiosa torre palomar.
De grandes dimensiones (tiene una proporción mayor de dos pisos del inmueble) cuenta incluso con una lumbrera central y veleta con pararrayos.
Junto a la torre hay otra lumbrera-palomar similar en el tejado.
Actualmente se encontrará fuera de uso pero nos habla de la importancia que tuvo en estas tierras la cría de palomas hasta hace tampoco muchas décadas.
"Una paloma blanca
que del cielo bajó
con las alas doradas
y en el pico una flor.
De la flor una rosa
de la rosa un clavel".
Monreal del Campo, Comarca del Jiloca.
Era, antaño, uno de los juegos más divertidos en el entorno rural. Luego venían, como poco, los picores e irritaciones en la piel... ...