
La Seo es una de dos catedrales (la otra, es el Pilar) con que cuenta la capital de Aragón.
La Catedral del Salvador está construida sobre la antigua mezquita de la ciudad y constituye un extraordinario compendio de más de siete siglos de la historia del arte.
Uno de los elementos exteriores más emblemáticos de su Torre es su reloj colocado en su frente en 1787. Dos años más tarde se terminaron de incorporar a su alrededor las cuatro alegóricas figuras que lo rodean y adornan, obra del escultor aragonés Joaquín Arali Solanas.
Mucha gente dirige la vista hacia el reloj con sus figuras en busca de la hora, pero poca de ella conoce el significado de cada una de ellas.
En lo alto del reloj, a las XII, aparece el Gallo, que con su canto anuncia el comienzo de la mañana y representa simbólicamente la puntualidad.
Arriba del reloj, a la izquierda, vemos un niño, entre las X y XI que ejemplifica el día. Porta en su mano una antorcha, símbolo de luz. Con cada amanecer se alumbra la llegada de una nueva jornada.
A la derecha del reloj, entre las I y las IV observamos la figura de una mujer en forma de ángel con un candil. Siempre hay que ser previsores porque, inexorablemente, llegará la noche y será imperioso el alumbrarse.
Y, por último, se muestra la figura más llamativa de todas ellas, el anciano alado con una guadaña que simboliza el tiempo y de que todo tiene un principio y un final. El día y la noche.
Es un aviso de que cada segundo cuenta y que hay que hacer todo lo posible por aprovecharlo.
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