Pasajes del alma y del mundo pastoril que se nos va, en Purujosa, en la "cara oculta" del Moncayo, Aragón.
Perderse calmada y detenidamente por este inmenso mar de abruptos picos y cabezos, viejos caminos colgados, acantilados y barranqueras que conforman este fascinante paisaje de muelas calcáreas, cuevas y peñas es, sobre todo y además de otras muchas cosas, hacer una inmersión a un mundo pastoril tradicional que poco a poco e inexorablemente, se extingue.
Mallatas en lugares de una belleza impresionante, apriscos enclavados en oquedades y agujeros inverosímiles de las montañas, ancestrales lindes de piedra seca, parideras que aún susurran tiempos de gloria y un pueblo que, como tocando el cielo, parece más bien un nido de águilas.
Muelas, barrancos y montañas calizas formadas durante el Jurásico como consecuencia de los depósitos precipitados en los fondos de los mares que ocupaban estas tierras hace más de 200 millones de años.
Lugares mágicos que desde tiempos inmemoriales el hombre ha dispuesto y utilizado para el desarrollo de la vida pastoril, uno de los principales elementos de subsistencia vital.
Hoy en día, este paraje está afortunadamente protegido como antaño protegían los pastores sus rebaños de los lobos.
Actualmente los "lobos" depredadores de la naturaleza, del medio ambiente y de los paisajes son los fondos buitre, las multinacionales y empresas sin escrúpulos con el ecosistema, los políticos de uno y otro pelaje que los amparan y dejan a su merced y sin proteger paisajes que son de todos.
Los lobos de hoy en día están también camuflados de inofensivas ovejas.
Llaman "parques eólicos" a lo que en realidad son polígonos industriales que arrasan montañas y valles.
Llaman "parques solares" a lo que en realidad son monstruosas placas infinitas rodeadas de eternas vallas por las que ya no pueden acceder ni personas ni animales.
Esos mismos "lobos" globales son los que mueven y promueven infinitas "macrogranjas" porcinas y vacunas que generan toneladas y toneladas de residuos, o sea "mierda" y con perdón, que se queda en nuestras tierras.
Que nadie olvide que fueron aquellos pastores, esos ganados, esa agricultura extensiva los que nos han legado estos maravillosos paisajes.
Los "lobos" de hoy van a legar a los que nos siguen unas montañas prostituidas y llenas de hierros y porquería.
O despertamos todos, absolutamente todos o esos "lobos" se nos comerán.





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