Tierga, con aspecto de fortaleza, se adapta a las escarpadas laderas sobre el río Isuela coronadas por las ruinas de su antiguo castillo musulmán, conocido como "El Paletón". La destrucción de la fortaleza se produjo durante la Guerra de la Sucesión que enfrentó al archiduque Carlos de Austria y Felipe V, iniciador de la dinastía de Borbón en España.
Las ruinas de "El Paletón" ocupan el solar donde se ubicó la ciudad celtibérica Tergakom, muy conocida por sus propias acuñaciones de monedas de bronce y que da nombre a la población.
Sus calles empinadas, sinuosas y estrechas nos recuerdan su pasado islámico, constatándose también la existencia de una aljama judía situada en el arrabal, hoy llamado Barrio Verde.
De su caserío, de aspecto abigarrado, sobresale la iglesia de San Juan Bautista, una magnífica obra del siglo XVI que conjuga varios estilos artísticos: mudéjar en su torre, renacimiento en la fachada y tardogótico en las bóvedas de crucería estrellada del interior.
Por aquí pasaba la vía romana que unía Caesaraugusta (Zaragoza), Turiaso (Tarazona) y se dirigía a Asturica Augusa (Astorga) todavía visible en algunos tramos, como “El Portichuelo”.
No muy lejos del pueblo, se encuentran las antiguas Minas de Hierro que hicieron del lugar un importante punto comercial.
Tierga se encuentra a unos 700 mts. de altitud, dista de Zaragoza unos 87 kms. y cuenta actualmente con una censo de 170 personas. A principios del s.XX tenía unos 800 habitantes.
Los tierganos celebran fiestas en honor de sus patrones Santa Rosa y San Ramón Nonato (del 29 de agosto al 1 de septiembre) y del Santo Cristo, el 3 y 4 de mayo. Se conservan costumbres como las Auroras y la Romería de San Isidro el 15 de mayo.
En Fonda Esther, un establecimiento tradicional de los de toda la vida, se come de maravilla. Una parada obligada en Tierga.
Tierga se encuentra en un privilegiado enclave natural al abrigo del Moncayo.
Un encantador lugar para no perdérselo... pero para perderse muy a gusto.

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