La Iglesia de San Pablo, conocida como “la tercera catedral de Zaragoza”, forma parte del conjunto artístico de estilo gótico mudéjar aragonés declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El templo está situado entre las calles de San Blas y San Pablo, en el Barrio de San Pablo, conocido popularmente como "El Gancho".
Una de las joyas de San Pablo es, sin duda, su retablo mayor. Fue encargado en 1511 a Damián Forment, casualmente vecino del Barrio del Gancho y autor también del retablo de la Basílica del Pilar.
La obra presenta un diseño todavía de base gótica que establece como modelo el magnífico retablo mayor de la Catedral de San Salvador (obra cumbre de la escultura gótica europea) y que reinterpreta Formet para el retablo mayor del Pilar, obra en alabastro que le consagró como genio plástico en el Reino de Aragón.
El retablo está tallado en madera dorada y policromada. Contiene banco y cinco calles, más ancha y alta la central. Los espacios entre calles presentan pináculos con estatuas bajo doseletes góticos. Sin embargo el guardapolvo alberga ornamentación renacentista.
Presenta banco o parte inferior con escenas de la Pasión de Cristo que se intercalan con imágenes de santos ubicadas en casetones, y separadas por columnas con doseletes. Centra la composición del banco un pequeño lienzo de Nuestra Señora de la Esperanza de Jerónimo Cosida.
El cuerpo central se divide en cinco calles con dos pisos; en la calle central aparece la escultura exenta de San Pablo, con su espada; titular del retablo y localizada bajo hornacina avenerada, sobre dicha imagen se ubica el ostensorio o expositor, típico de los retablos aragoneses. A ambos lados de la calle central se narran ocho escenas con la hagiografía del Santo. El retablo se remata por ático con Calvario.
La escena de la Conversión de San Pablo camino de Damasco se encuentra actualmente en una exposición temporal y su lugar está ocupado por una reproducción fotográfica.
El frontal del altar es también una obra impresionante en plata repujada y labrada, datada hacia 1711 y ejecutada por Pablo Pérez. Se trata de una realización plenamente barroca de gran decorativismo donde aparecen escenas de santos ligados a la devoción de la parroquial: San Blas, decapitación de San Pablo, San Pedro, Nuestra Señora del Pópulo, San Juan evangelista, conversión de San Pablo y San Gregorio Ostiense.

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