El paisano se dirige hacia el pasadizo que, por debajo de una preciosa y singular casona de ladrillo, da continuidad a la calle Mayor, en pleno centro de la villa minera.
A la derecha y en suave subida, la calle Candela, con la Casa de los Alcaine, del s.XVII...y su galería de típicos arquillos aragoneses en lo alto ...y también, con su fachada que da a la plaza, no ha mucho "rehabilitada" con esas formas que, como poco, "modernizan" su antigua fisonomía...
Y a pesar de los inevitables "rebullos" de cables de todo tipo y condición...a los cuales no se les acaba de dar una solución visual que respete el patrimonio que tienen que sortear... ni aquí ni en muchos sitios... es una recoleta plaza, que además de la Iglesia de la Natividad también conserva la bella antigua lonja de mercado y casa consistorial.
Andorra, desde mediados del s.XX y merced a su desarrollo minero e industrial ha perdido en buena medida su carácter rural y agrícola...pero sigue conservando en su casco histórico elementos de gran interés histórico-artístico que siempre hacen muy agradable su visita.
Aunque posiblemente...lo mejor de Andorra, sean sus gentes.

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