Adobas (o Las Adobas) es un despoblado medieval que mantuvo población hasta el s.XVIII.
Fiel testigo de aquellos tiempos es su preciosa iglesia románica del s.XIII, hoy, la Ermita de Santa María Magdalena. Es uno de los escasos ejemplos de templo románico en la provincia de Teruel que se mantiene en buen estado.
También se mantiene aceptablemente un viejo molino harinero, diversos corrales (alguno de ellos todavía en uso) de buena planta y valiosas muestras de arquitectura popular y realizadas con la técnica de la piedra seca, que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Adobas tuvo término propio hasta el año 1834 cuando se agregó a Castel de Cabra. No obstante el poblado siguió teniendo actividad debido a la abundancia de aguas en la zona gracias al Río Ancho, cuyo caudal permitía tanto la molienda de grano como el cultivo en sus campos de trigo, maíz, patatas, nogueras, cerezos...
Adobas se encuentra entre montañas en una vega fresca y verde en comparación con el territorio árido de la redolada. Razón por la que siempre ha sido un enclave de esparcimiento para muchos habitantes de la comarca.
Se llega andando desde Castel de Cabra en poco más de 1 hora de caminata por sendero señalizado.
A Adobas hay que ir, al menos, una vez en la vida.
Aquí pongo reseña y fotos de la Fuente de la Cascada, que se encuentra cerca de Adobas.
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