Las Murallas Romanas de Zaragoza protegieron a la antigua Caesaraugusta de principios de la era cristiana.
Se cree que esta infraestructura defensiva tenía casi 3 kilómetros con unos muros de unos 10 metros de altura y hasta 7 de anchura con unos 120 torreones a lo largo de su recorrido. Había cuatro puertas de acceso: Puerta de Toledo, Puerta de Valencia, Puerta del Ángel y Puerta Cinegia.
Hacia el año 14 antes de nuestra era se fundó, sobre el antiguo núcleo ibérico de Salduie, la colonia romana Caesar Augusta en la provincia Hispania Citerior Tarraconensis del Imperio Romano.
La muralla de la fundación romana protege y condiciona el trazado urbano durante muchos siglos y posteriormente fueron aprovechadas por visigodos y musulmanes.
Sobre un antiguo torreón del ángulo noroeste de la ciudad romana levantaron los musulmanes el álcazar, La Zuda, símbolo y sede del poder, del que quedan la torre y restos de muros y cimientos.
Detrás y al fondo de las Murallas aparece la llamativa Torre inclinada de San Juan de los Panetes. Es la torre octogonal de ladrillo de tradición mudéjar de la Iglesia barroca de San Juan de los Panetes. Tiene cierta inclinación dirigida hacia la Plaza del Pilar.
Un auténtico crisol arquitectónico de las diferentes culturas que han poblado la ciudad de Zaragoza a lo largo de su bimilenaria historia.

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