sábado, 28 de marzo de 2026

El Milagro de Calanda. El "Cojo" o el "Pícaro" de Calanda.

 


 

  "Decidimos, pronunciamos y declaramos que a Miguel Pellicer, natural de Calanda, de quien en este proceso se trata, le ha sido restituida milagrosamente su pierna derecha, que antes le habían cortado, y que tal restitución no ha sido obrada naturalmente, sino prodigiosa y milagrosamente, debiéndose juzgar tener por milagro, por haber concurrido en ella todas las circunstancias que el derecho exige para constituir un verdadero milagro, como por el presente lo atribuimos a milagro, y por tal milagro lo aprobamos, declaramos y autorizamos".
(Sentencia del 27 de abril de 1641, firmada por D. Pedro de Apaolaza Ramírez, arzobispo de Zaragoza, conclusión del proceso canónico correspondiente que fue abierto el 5 de junio de 1640).

De esta forma quedó certificado para los creyentes, el que dicen se trata del milagro más y mejor documentado de la historia de la cristiandad y uno de los pocos relacionados con la resurrección de la carne.

La historia que cuenta la tradición oral es bien sencilla.
El 29 de marzo de 1640, al labrador calandino Miguel Juan Pellicer le fue restituida la pierna derecha mientras dormía. Era la pierna que le faltaba después de que un carro le pasase por encima casi tres años antes, obligando a los médicos que le atendieron a amputársela, cuatro dedos por debajo de la rodilla.
Después de su amputación, Pellicer se vio obligado a practicar la mendicidad a las puertas de la basílica del Pilar, en Zaragoza, durante dos años, a la vista de numerosos visitantes y fieles habituales que fueron testigos, dos años después, de que el hombre que conocieron impedido había sanado de repente. El milagro, tal y como se confirmó en la sentencia dispuesta con anterioridad, fue atribuido a la intercesión de la Virgen del Pilar, de la que Pellicer era devoto –ungía con aceite de las lámparas de su capilla la llaga que tenía, para aliviar el dolor–.

Cuenta la historia que el milagro se divulgó rápidamente por la Corte, y Pellicer fue recibido en Madrid por el Rey Felipe IV. Una relación en castellano sobre el Milagro, hecha en 1641 por el carmelita Fr. Jerónimo de San José y luego traducida al italiano, difundió la noticia por España, Italia y Sur de Francia. Sobre todo una Relación en latín, escrita por el médico alemán Pedro Neurath en 1642, luego traducida al francés, alemán y holandés, lo divulgó por toda Europa. El mismo Papa Urbano VIII fue informado personalmente por el P. jesuita aragonés F. Franco en 1642.
Entre los milagros, que, por definición, son todos excepciones de las leyes de la naturaleza, el de Calanda es, a su vez, excepcional; por eso las relaciones coetáneas lo calificaron de "milagro inaudito en todos los tiempos".

Un decreto de la oficialía eclesiástica de la curia arzobispal, de 21 de febrero de 1.646, nos revela que Miguel Juan y su padre viajan a Zaragoza para solicitar la licencia de enterramiento para ellos y su familia en el oratorio o ermita en honor de la Virgen del Pilar, en que se ha convertido su casa de Calanda, donde tuvo lugar el Milagro. 

 



Actualmente, sobre la clave de la portada de la hoy Iglesia de la Virgen del Pilar de Calanda levantada en el solar de la Casa de Pellicer se puede ver representada la pierna cortada de Miguel Pellicer. En el interior, la Virgen del Pilar, que es patrona de Calanda, preside el Altar Mayor en una réplica de la Santa Capilla del Pilar de Zaragoza. 




Anexa al templo se encuentra, en la que fue la antigua Casa del Capellán del Pilar, la Casa Museo de Miguel Pellicer que tiene como tema central el recuerdo del famoso Milagro de Calanda.

En el Albergue Municipal de Calanda se puede ver un gran mural cerámico que representa el Milagro de Calanda y mostrando el instante en que la familia de Miguel Pellicer lo descubre en su habitación con las dos piernas. El mural es obra de Domingo Punter.
Esto fue el 29 de marzo de 1.640, cuando ya en Calanda y después de una dura jornada de trabajo en su casa, al llegar la noche, se duerme a pesar del mucho dolor de su pierna. Entre diez y media y once de la noche entran sus padres en la habitación «a luz de candil», y perciben una «fragancia y olor suave no acostumbrada allí», y al acercarse su madre para comprobar como se había acomodado Miguel Juan en el lecho improvisado de aquella noche, lo encuentra durmiendo, pero ve admirada que por debajo de la capa que lo cubre, asomaban dos pies cruzados. Comprobaron, Miguel Juan y sus padres, ya en los primeros momentos, a la luz del candil, la persistencia de viejas cicatrices de la pierna amputada en la nueva pierna.
El día 2 de abril, cinco días después del Milagro, concretamente el Lunes Santo, D. Miguel Andreu, notario de Mazaleón, levanta acta notarial de tan impresionante hecho. El 25 de abril, Miguel Juan y sus padres llegan a Zaragoza para dar gracias a la Virgen del Pilar. El Cabildo de Zaragoza remitió al Conde-Duque de Olivares la información del hecho para que, a su vez, la pusiera en conocimiento del Rey Felipe IV. Se reconoce el hecho como Milagro, tal y como hemos comentado al principio, el día 27 de abril de 1.641.
El suceso se extendió rápidamente y contribuyó a difundir y exaltar la devoción a la Virgen del Pilar.
El municipio zaragozano acordó como festivo el 12 de octubre y proclamó en 1642 patrona de la ciudad a la Virgen del Pilar. Una calle de la ciudad, entre el Ayuntamiento y el templo del Pilar, lleva este nombre, El Milagro de Calanda. En 1678 la Virgen del Pilar sería designada Patrona del Reino de Aragón por las Cortes.

Don Tomás Domingo Pérez, canónigo del Cabildo Metropolitano de Zaragoza, es el autor del estudio El milagro de Calanda y sus fuentes históricas (2006), en el que ofrece un pormenorizado análisis de los documentos contemporáneos que avalan el que fue el milagro más asombroso de su tiempo.

En el otro extremo, los historiadores Ángel Briongos y Antonio Gascón, después de diez años de investigación y tras bucear en archivos históricos, desmitifican en su ensayo "El milagro del cojo de Calanda. La génesis de un mito" (2015) el milagro de la Virgen del Pilar, el más conocido de Zaragoza, el del cojo de Calanda, un personaje que dicen que más bien debería haber pasado a la historia como el "Pícaro de Calanda" ya que aseguran nunca hubo una pierna amputada.
Consideran que el suceso tiene dos protagonistas claros -Miguel Pellicer, el cojo de Calanda y el vicario de Calanda que en ese momento estaba siendo investigado por la Inquisición- con un trasfondo de intereses, con la lucha del clero como telón de fondo.
Aseguran que el proceso eclesiástico que confirma el milagro, estuvo lleno de irregularidades que en su momento también fueron notables, pero que se taparon de alguna forma.

Creer o no creer, pero en todo caso, un tema aún en el s.XXI, realmente fascinante. 

 


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