Como todos los años, por estos días, los puestos de venta de palmas y chucherías anuncian la llegada de la Semana Santa.
Es una mezcla de sentimientos, desde la experiencia de vivir ese día con la ilusión de ver contentos a los más pequeños con los dulces en las ramas, hasta el viaje de un retorno a la propia infancia.
Memoria, fe, costumbres y la permanencia de un trabajo aún artesanal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario