Ahí sigue, desafiando a los hombres y a los tiempos la que fuera Torre del Homenaje que reforzó al Castillo fundado por los moros antes del s.XI.
La tradición nos habla de que fue Aben Alfaje, rey de la taifa de Zaragoza quien ordenó levantar la fortificación para vigilar y defender la ribera del Ebro y como protección de la capital.
Con la ocupación de Zaragoza en el año 1118 por el rey de Aragón Alfonso I, El Batallador, la plaza se rindió y pasó a manos cristianas.
Desde fines del s.XIII perteneció a la baronía de los Cornel. Tras extinguirse la baronía pasaría a manos de varios personajes como Ramón de Espés y la familia de los Alagón.
Con posterioridad el castillo sería abandonado y sumido en la ruina.
Desde inicios del s.XXI se llevan a cabo diversas fases de restauración.
El fortaleza tiene planta irregular asimilable a un pentágono, cuyos ejes miden aproximadamente 100 por 60 metros.
El Castillo se sitúa sobre un espolón rocoso sobre la ribera del Ebro, defendido por los lados norte y este por acantilados naturales y en el resto se construyó un foso defensivo para proteger la entrada teniendo acceso con puente levadizo protegido con dos torres. En una de las torres se encontraba el acceso en recodo, con arco apuntado revestido de ladrillo, en la actualidad muy deteriorada
La torre del homenaje se construyó en el siglo XIV y en esta época también se debió de reforzar todo el castillo. Esta torre debía ser imponente, pero a día de hoy solo conserva dos paredes de gran espesor. La construcción es de tapial revestido de ladrillo macizo hasta media altura.
El Castillo de Alfajarín se divisa desde muchos barrios y zonas de Zaragoza y junto con la adyacente Ermita de la Virgen de la Peña forma un atractivo conjunto histórico patrimonial de la localidad.
No lejos, el icónico Toro de Osborne marca la línea de un horizonte de hermosos escarpes esteparios sin fin.
Alfajarín... Comarca Central de Aragón.

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