En la arquitectura tradicional de muchos de nuestros pueblos jugaban un papel fundamental, hasta hace no muchas décadas, los solanares o solanas.
Son grandes espacios abiertos ubicados en la zona más alta de las casas y orientados estratégicamente hacia el sur para aprovechar al máximo la luz solar.
Una inteligente respuesta de nuestros antepasados en el ámbito doméstico y agrícola.
Orientados al sol pero magníficamente protegidos por aleros y techumbres de la lluvia era el lugar idóneo para el secado de alimentos (legumbres, ajos, cebollas, pimientos, frutos...) destinados al consumo invernal.
Como espacio bien ventilado pero libre de humedades servía para la puesta a punto de cereales y semillas antes de su almacenaje definitivo.
Además, en invierno, con su orientación procuraban una estancia cálida para poder realizar labores domésticas o trabajos artesanos.
Los Solanares son una herencia cultural que en algunos lugares han sido rehabilitados y bien conservados como el valioso patrimonio que son.
Monreal del Campo, Comarca del Jiloca

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