Está situado en lo alto de un cerro que corona la ciudad de Monzón, situada en la margen izquierda del río Cinca y capital de la Comarca del Cinca Medio.
Pocos castillos muestran las transformaciones y cicatrices que dejan los mil y un avatares sufridos a lo largo de su dilatada historia.
Su origen se remonta al s.IX y se cuenta que ocupado por El Cid en 1083 al frente de las tropas musulmanas, custodiándose posteriormente aquí durante años su famosa espada Tizona.
Tras su etapa musulmana fue reconquistado definitivamente por el rey de Aragón Sancho Ramírez en 1089, pasando a ser de propiedad real hasta que en 1143 es donada a la Orden del Temple.
Los caballeros templarios recibieron Monzón en compensación por la renuncia a sus derechos hereditarios sobre el reino en virtud del testamento de Alfonso el Batallador. Desde este momento, el castillo de Monzón iniciaría su momento de mayor esplendor y se convirtió en la encomienda templaria más importante y centro neurálgico, primero dentro del Reino de Aragón y más tarde en la Corona de Aragón.
El rey de Aragón Jaime I, llamado El Conquistador, residió durante su niñez en la fortaleza protegido por los templarios.
Tras la disolución de esta orden militar en el siglo XIV pasó a manos de la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, que mantuvo su propiedad hasta el siglo XVIII.
Fue un enclave estratégico durante la Guerra de Secesión de Cataluña, las Guerras de Sucesión y, por último, la Guerra de la Independencia, momento en que pasa a ser cuartel de artillería hasta 1892.
A partir de los años 80 del siglo pasado el Castillo ha tenido diversas fases de restauración.
El Castillo es Monumento Histórico-Artístico Nacional desde 1949.
Actualmente algunas de las diferentes estancias que se pueden visitar son la Torre del Homenaje, la Torre de Jaime I (dormitorio del rey y utilizada también como cárcel), los antiguos Torre de los Dormitorios-Dependencias de los templarios, el recinto medieval, Templo de San Nicolás (s.XII), Refectorio-sala Capitular...
Otros elementos de gran interés dentro del castillo son el foso seco, los baluartes del siglo XVII-XVIII, paños de aspilleras, caballerizas, galerías subterráneas, patio de armas...
Además fuera de las murallas del Castillo se pueden ver las ruinas de la Iglesia Medieval de San Juan, Cañoneras de la (in) civil guerra española del s.XX...
En el interior de la Torre del Homenaje se puede disfrutar de una interesante exposición de planos y láminas antiguos del castillo además de una colección de restos arqueológicos encontrados en el entorno.
El Refectorio alberga un Centro de Interpretación dedicado al fascinante mundo de los monjes-guerreros de la Orden del Temple.
El Castillo templario, una visita imprescindible en Monzón.





No hay comentarios:
Publicar un comentario