viernes, 11 de abril de 2025

Con las viejas y mágicas piedras de la Ermita de San Martín de Peñalbeta de Lanaja, Aragón

 


 

 

En la siempre endiablada belleza de Los Monegros...
 
Si, solo queda esto de lo que antaño fue la iglesia del hoy despoblado Peñalbeta, también llamado Casas de Peñalbeta, en el viejo Camino Real de Zaragoza y en las faldas de la Sierra de Alcubierre.
Por esta redolada montaba sus correrías el famoso Bandido Cucaracha y fue precisamente en el Corral de L´Anica, muy cerca de esta ermita - tal y como comentamos hace unos pocos días por aquí en otra publicación- donde murió acribillado en 1875 por la Guardia Civil junto a otros compañeros de banda, no sin haber sido antes previamente envenenados. 
 
Van quedando lejos los días en que las gentes de Lanaja subían hasta la Aldea de Peñalbeta, cuyas casas quedan a unos centenares de metros debajo del cerro de la ermita.
Por esta zona se llama "aldea" a lo que por otros puestos se conoce como pardina, mas, masada... que no es más que una casa o varios edificios auxiliares con zonas para las personas y otras para los animales y aperos.
Esto era Peñalbeta, un conjunto de esas "aldeas" que asemejaban un pequeño pueblo.
Desde Lanaja a los campos de Peñalbeta hay unos cuantos kilómetros y eran imposibles de hacer en el día junto con las labores mayores de cosecha de todos los años...la mayor parte de la jornada se iba en subir y bajar de nuevo al pueblo.
Por eso, muchas familias subían en las temporadas de siega y trabajos agrícolas hasta las Casas de Peñalbeta donde se ganaba duramente el pan y se hacía vida diaria durante una parte de los veranos.
Más lejos aún en el tiempo y fuera de la memoria de todos quedan los años en que los arrieros y viajeros paraban con sus carros, carruajes y caballerías en las posadas y fondas de Peñalbeta para descansar, antes o después de atravesar los montes de Alcubierre.
Todavía hay tierras en Peñalbeta que alimentan los ganados y en las que germinan las semillas de la vida por lo que algunas de sus ancestrales casas siguen haciendo su labor.
Otras ...hace tiempo que perdieron todas las batallas al igual que la Iglesia de San Martín. 
 
Pero aquí arriba, contemplando ese aún bellísimo arco de ladrillo y con la vista alcanzando horizontes sin fin, se respira ese Monegros eterno y bello que eriza, irremediablemente, todos y cada uno de los pelos y pelillos de la piel.
 
 
 
 

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