viernes, 10 de octubre de 2025

La losa es bella... en la mágica Casilla de Juan Ramón, en el paraíso del Valle de Aísa, Pirineo Aragonés

 


 

 

Preciosa y ancestral caseta de falsa cúpula, levantada con piedra de la redolada, antaño utilizada como edificio auxiliar a las labores agrícolas y como refugio pastoril y de caminantes.
"El Valle de Aísa está situado al Norte del antiguo Reino de Aragón.
Confina al Norte y Oeste con el Valle del Aragüés, por el Este, con el de Canfranc y por el Sur con el de Borau.
El terreno es en general escabroso, entrecortado por innumerables y altos cerros.
Los montes abundan en pinos, encinas, robles, hayas y otros árboles.
Bojes, coscojos, romero, artos, aliagas y otros arbustos y matas pueblan casi todo el territorio, creciendo entre medio de ellos, buenas yerbas de pasto.
Entre estas espesuras se anidan los osos, lobos, zorros, jabalíes y corzos.
De los montes descienden multitud de arroyos y barrancos.
También brotan por las faldas de los cerros, a su pie, o en medio de las cañadas, fuentes de aguas cristalinas y saludables.
Los caminos son todos de herradura, ásperos y de difícil acceso, incluso el único general que cruza por el Norte del valle y que conduce a Francia, a cuyo reino se va por la estrecha garganta llamada de Aísa, por el valle, y cubierta de nieve la mitad del año".
Así conoció el amigo Pascual Madoz el Valle de Aísa a mitades del siglo XIX, de ese modo lo plasmó en su famoso Diccionario Geográfico Estadístico Histórico 1845-1850 y así lo hemos contado, con placer, por aquí, para amigos y seguidores.
Hoy en día, afortunadamente, las impresiones de Madoz sobre el Valle de Aísa siguen siendo válidas ya que nos encontramos en uno de los valles más respetados y mejor conservados de todos los Pirineos.
 
Valle de Aísa... hechizo del Alto Aragón, en la Comarca de la Jacetania.
 
 
 
 

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