Allá por los oscuros años 50 llegaron los que mandaban y les dijeron a las gentes de Esco -como a los de Tiermas y Ruesta...- que hicieran el petate que tenían que abandonar su casas y sus tierras porque todo aquello se les iba a expropiar para la construcción del Pantano de Yesa.
Los pueblos medievales al estar en alto se "salvaron" de las aguas y con el tiempo no pudieron hacerlo ni de los expoliadores ni de los rapiñadores. Muchas veces es así de ruin la condición humana. Es lo que hay.
Las gentes de Esco -los pocos que viven ...y sus descendientes...- llevan años y años intentando que les reviertan sus casas. Son pocos ...y posiblemente muchos los que no se quieren ni acordar de ellos. Hay quien dice incluso que hicieron lo que tenían que hacer y punto. Largarse de allí y así permitir que los de abajo pudieran vivir. Faltaría más.
Casa Blas, más abajo... se salvó del agua...y allí aguantó hasta hoy.
Tampoco va a poder hacerlo por mucho tiempo... el recrecimiento del pantano de Yesa es imparable y todo lo que se ve, hoy, desde su balcón, hasta las primeras casas de Esco también quedará inundado por el agua ...que dicen que da vida...en un futuro, ya no muy lejano.
No, el futuro no es perfecto... ni tampoco justo.
Dicen que no hay dinero para poder salvar de la ruina a la iglesia románica de Esco...Dicen que llevar toneladas de tierra hacia la presa cuesta mucho dinero y es muy necesario para que no se pueda romper. Y dicen...que el agua no se puede perder por los ríos camino de la mar... Si, es posible que nos quiten hasta el agua de los ríos... de hecho, ya lo hacen...
Pero Esco sigue allí...y seguirá... desafiante, orgulloso y de una belleza aún indescriptible a pesar de su ruina.
Esco, Tiermas y Ruesta ...los grandes olvidados. Como tantos y tantos pueblos sacrificados en aras del siempre salvador de conciencias "bien común". Va por ellos.

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