En un pequeña plazoleta, arriba de la calle Grajera, nos encontramos con uno de los rincones pintorescos con más sabor tradicional de Daroca: el Pairón y el Pozo de San Vicente.
El Peirón es del tipo que tanto nos gusta, alto, esbelto y de ladrillo y a su lado se conserva -junto a una pileta rectangular de piedra- un pozo que dicen que no se ha secado nunca.
Un lugar inolvidable, con encanto y con leyenda.
Cuenta la tradición que San Valero y su diácono San Vicente iban de Zaragoza a Valencia cuando se detuvieron en Daroca. Allí, San Vicente, para aliviar la sed de San Valero que había caído desfallecido a causa del calor, tocó por tres veces el suelo con el báculo, brotando de inmediato un chorro de agua fresca y cristalina.
Y ahí mismo se construyó un pozo y con el tiempo un Peirón dedicado a San Vicente.
Daroca, un pueblo de leyenda... en la Comarca del Campo de Daroca... Zaragoza.
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