viernes, 28 de enero de 2022

Los Tejeros de la vida.

 

Horizontes de grandeza... familia de tejeros en el horno-tejar, haciendo magia con el barro, hace unas cuantas décadas...

El oficio de tejero, siempre ha sido un trabajo duro, practicado por hombres, mujeres e incluso familias enteras, injustamente "catalogado" como actividad de poca categoría y como en la mayoría de las actividades artesanales, de escasa rentabilidad económica.
 
Además del largo y laborioso proceso de fabricación de las tejas, ladrillos, baldosas... hay que hacer especial hincapié en la venta del producto final.
Había tejerías que estaban próximas a los pueblos pero también las había que se encontraban a bastante distancia y las familias tenían que vivir en ellas. 
 
Los tejeros se veían obligados a recorrer los pueblos de su redolada y también lejanos para, con prácticamente una "teja debajo del brazo" y a lomos de caballerías, para tratar de colocar el fruto de su trabajo. 
 
Si los contactos fructificaban luego vendrían los viajes en carro para llevar su mercancía a destino.
En las diferentes rutas de comercialización también había que tener en cuenta que la mejor época era de marzo a octubre ya que lógicamente era en ese período de tiempo cuando las tejas secaban mejor y ofrecían una calidad superior. 
 
Antes de la venta, atrás quedaban las trabajosas faenas de traer tierra, moldear y acariciar barro con agua y acarrear leña para la cocción en los hornos tejares de la vida.
 
 
 
Documental sobre la elaboración y cocción en horno tradicional de tejas, ladrillos, baldosas...

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